Las Ruinas de Khor - Capítulo 5
Gyuna comía en silencio, el cuerpo aún entumecido por el sueño. La luz del amanecer rozaba su piel pálida , casi luminosa en contraste con las sombras del campamento. Las curvas suaves de su figura se delineaban bajo la ropa arrugada, que caía con descuido sobre un hombro, dejando entrever la línea delicada del cuello y el inicio de una cicatriz antigua. Las orejitas de vaca se agitaban con cada ráfaga de viento, y los cuernitos oscuros sobresalían con orgullo entre su melena revuelta. El viajero, mientras removía las brasas, no pudo evitar mirarla. No con descaro, sino con una especie de atención concentrada. Como quien observa algo raro y bello a la vez. Un secreto que no se atreve a nombrar. Ella notó la mirada. No dijo nada, pero su cola dio un leve latigazo inquieto sobre la manta. —Tú no eres un viajero común —dijo finalmente, rompiendo el silencio. Él no se inmutó. Le ofreció un trozo más de pan, que ella ignoró. —¿Y qué te hace pensar eso? —No te oí llegar. No hiciste ni...